EXPOSICIÓN MAYO 2013

Retratos de Isabel Cirugeda
Inauguración: Viernes 17 de Mayo de 2013, a las 20:00 hrs
Días de exposición, siempre con la presencia de la artista: Sábado 18 de Mayo de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:30 hrs.Domingo 19 de Mayo de 11:00 a 14:00 hrs.

MARIO Y DAVID

A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara
.

Jorge Luis Borges

Revisando la obra de Isabel Cirugeda, me doy cuenta de cómo ha evolucionado en los últimos años, todo es más sutil y certero, juega de otra manera con la luz y el color.  En los primeros cuadros que conocí, mostraba su arte de manera más directa y expresionista, su pensamiento lo reflejaba contrastando trazos atrevidos y alegres. Con el paso del tiempo y la madurez profesional, sus pinceladas se tornan más delicadas y hábiles, cada modelo que pinta se ve relajado y feliz y los colores primarios que resbalan por sus rostros participan de una armonía natural. Merece la pena ver la exposición de Isabel, en la que reconoceremos a una artista virtuosa y sensible, valiente y soñadora (Mario Vela)

 

Al amparo del escéptico y tenaz galerista José Robles, en su búsqueda del artista invisible, el que no es corrompido por la metáfora de su nombre, no ha tenido más opción que albergar en sus salas a la retratista de Vanitas, capturadora de fotones, Isabel Cirugeda.
Hace tiempo que aguardábamos sus amigos la entrada en escena. Ella considera que su momento es este, que prefería esperar a concluir su contrato referencial con artistas con los que, malintencionadamente, se la podría relacionar. No es que reniegue de un reconocimiento legítimo a quienes permitió ser sus modelos de aprendizaje: Hockney, Wasserman, Alex Katz,.., pero sí escabullirse de su servidumbre, liberar de interferencias su pintura. Esta catarsis, emancipación de pasadas supersticiones que le impedían visualizar un camino original, ha dejado un reguero de cadáveres; entre ellos, a su . particular afinador de pianos, el pintor Mario Vela, al que ya no ve ni con prismáticos al girar la cabeza.
Le asfixia el caudal de nombres pop que vigila su obra. Llega la salvaje descontenta, se descarga de la alienación pictórica en la que muchos artistas de su generación profesan (véase la moda de las “veladuras”, arqueologías renacentistas que tanto éxito llevan ferias, etc.), y hace tabula rasa. La temperatura y densidad de sus últimas obras anuncian el cambio geológico de una artista cansada de su parsimonia, pero satisfecha del análisis lógico del que derivan brochazos eficaces y contundentes que no hacen más que mudar la pintura del retratado en espectros, apariciones murales en yeso blanco, caras de Vélmez. En su ensimismamiento robusto, cada pincelada es un haz de luz, vendas de luz aplicadas en imágenes de no vivos, momificando, superando el modelo. Sus obras son los rostros que miran desde el catafalco y, en los nichos, proyectan la imagen que el ser querido quiere guardar en el recuerdo. La carne y el hueso sobran; vienen Morandi y Flavin y se llevan a Isabel para que les explique la amalgama de lo turbio y la fosforescencia. Más allá del retratado no hay luz, no deja que se escape, mientras los demás gravitamos, aguardando que nos capture el lienzo y nos muestre como no somos.
Del bestiario nostálgico que ahora nos trae, sólo decir que desmerece de nosotros, pijos embobados, tonton macoutes del capital; un espía rondará las salas de exposiciones y en el momento en que se pronuncien las palabras “bonito”, “precioso” …, el mensajero será degollado. De la excitación intelectual nace la pavorosa belleza de sus cuadros, no visitemos con la mirada del cefalópodo burgués y, de ser así, ¡hínchense a comprar!, no problem. (R.P.)

www.isabelcirugeda.com

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Galería José Robles
C/ Belén nº 2
28004 – Madrid